Consejos para detectar buenas ideas de negocio

detectar ideas de negocio

A muchas personas se le suele ocurren ideas geniales para posibles negocios, especialmente en estos tiempos de cambio en los que es más necesario que nunca agudizar el ingenio. Y con cierta frecuencia nos enamoramos de esta idea genial, la ensalzamos y no nos damos cuenta de por dónde puede fallar.

Para evitar que esto nos ocurra en este post te vamos a dar unas claves sobre el papel que realmente tienen las ideas en el éxito empresarial y algunas pautas que te ayudarán a determinar su viabilidad en distintas etapas de su maduración y a desarrollar tu olfato para detectar las buenas ideas de negocio.

Lo que diferencia a los buenos emprendedores y determina su instinto para los negocios son dos cosas, su olfato especial para diferenciar rápidamente las ideas de negocio viables y sobre todo, su capacidad para reunir y gestionar los recursos financieros, humanos y tecnológicos para ponerlas en marcha y conducirlas al éxito. Y esa capacidad es lo que más valoran los inversores y business angels, que suelen dar tanta o más importancia a las personas que van a estar al frente que a la idea en sí.

Asumiendo ese papel secundario de la idea frente a la capacidad de hacerlas funcionar, ¿se puede afinar ese olfato para los negocios?. Sin duda, hay gente que lo tiene más desarrollado de manera innata pero está más que demostrado que la experiencia empresarial y una buena formación son de gran ayuda para mejorar este instinto. Así que el tiempo y la experiencia que acumules serán tus aliados, pero avanzarás más rápido si trabajas con un método.

¿Y en qué consiste el método? En primer lugar en fomentar nuestra capacidad de observación de lo que ocurre a nuestro alrededor para detectar necesidades insatisfechas y cambios tecnológicos o sociales que puedan dar lugar a una oportunidad de negocio. Es como desplegar una antena que nos permita estar más alerta y empezar a ver posibilidades que antes no detectábamos. ¿Cómo? Preguntando más, escuchando más atentamente, conociendo mejor la satisfacción de las personas e informándonos de las últimas tendencias.

En segundo lugar debemos tratar de interiorizar un proceso ágil de análisis que nos permita contestar rápidamente a 4 elementos clave: valor, diferenciación, clientes y recursos (VDCR):

  1. Propuesta de valor: ¿Qué le aportamos al cliente? ¿le resolvemos algún problema o necesidad?
  2. Diferenciación: ¿En qué vamos a ser diferentes?
  3. Clientes: ¿quiénes son, cómo son y cómo voy a atraerlos?
  4. Recursos: ¿qué recursos financieros, humanos, técnicos y comerciales son necesarios? ¿Están a nuestro alcance?

Te sugerimos que a partir de ahora cuando se te cruce por la cabeza una idea de negocio interesante, trates de contestar a esas 4 preguntas de forma muy esquemática y que anotes las respuestas en un papel, ¡aquí sí que valen las servilletas del bar!.

Si la respuesta es positiva tendrás que ir profundizando en el análisis. Un primer paso puede ser un sencillo test online como “Mide Tu Idea“, diseñado para ayudar a los emprendedores a efectuar una primera evaluación de sus ideas y reflexionar sobre la consistencia de las mismas, la existencia de hueco de mercado y la viabilidad técnica y comercial.

El siguiente paso es ponerte a trabajar en serio para transformar esa idea en un modelo de negocio, por ejemplo con la metodología del canvas o lienzo del modelo de negocio, una herramienta ágil y muy de moda inicialmente pensada para empresas innovadoras y startups tecnológicas que buscan su modelo de negocio pero que realmente en estos tiempos de incertidumbre sirve para determinar las claves de éxito de casi cualquier negocio.

Y en base a tu lienzo podrás redactar, cuando llegue el momento adecuado, un plan de negocio completo para analizar a fondo el negocio y sobre todo para presentárselo a quién te vaya a ayudar con la financiación: family, fools and friends, business angels, bancos o Administración. Sin olvidar nunca que los planes de negocio son documentos vivos que deben actualizarse constantemente en un entorno cada vez más cambiante como el actual.

6 Razones para ser tu propio jefe

ser tu propio jefe

Si has decidido ser tu propio jefe, no tiene porque ser tan solo un sueño. Si tienes el espiritu de buen emprendedor y dispones del tiempo necesario para crear un proyecto de negocio, tener tu propio negocio puede convertirse en una realidad.

Si realmente quieres “ser el jefe” deberás montar tu propio negocio. Puede ser desde algo pequeño a un gran proyecto, cuando se dispone de los recursos necesarios y la creatividad del emprendedor todo es posible. Estos son los principales motivos para dar el primer paso y ser tu propio jefe:

1. Satisfacción. Al margen del beneficio económico que obtiene un emprendedor, ayudar a otras personas da mucha satisfacción. Como emprendedores, nuestra meta siempre es ofrecer productos o servicios que mejoran de alguna manera la calidad de vida de nuestros clientes y su bienestar personal.

2.Independencia. La independencia puede ser una de las mejores razones para ser tu propio jefe. Tanto emprendedores como profesionales de éxito disponen de la libertad de establecer sus propios horarios.

3.Orgullo.  El orgullo personal que siente un empresario cuando su producto o servicio tiene éxito,es insuperable. La sensación de superación personal es la recompensa mas grande a los esfuerzos de cualquier emprendedor.

4.Crear Cambio.  El emprendedor tiene en sus manos el potencial de formar a una generación y cambiar totalmente la manera que el mundo ve ciertas cosas. Crear cambio es una oportunidad para crecer a nivel personal, mejorando habilidades, expandiendo nuestras influencias y marcando la diferencia en la vida de nuestros clientes.

5.Libertad Económica. Emprendedores y empresarios tienen la libertad de establecer su propio sueldo, sin estar atados a cantidades fijas. Si decides ser tu propio jefe, seras el único responsable de “cuanto” ganas.

6.Seguridad. Ser tu propio jefe puede mantenerte motivado a alcanzar nuevas metas como emprendedor y con la tranquilidad mental de no perder tu puesto, ya que lo creas y lo mantienes TU como Empresario.

Estas son las seis razones mas comunes para ser tu propio jefe a la hora de decidirse a dar el salto y crear su propio negocio, ¿cuales son las tuyas?.

Relaciones Pre Emprendedoras antes de asociarse

asociarse

Muchos comparan la creación de un negocio con tener un hijo. En ese caso, si no eres un emprendedor en solitario, tu socio se convierte en algo parecido a una pareja. Al fin y al cabo, tu futuro depende de ello, tendrás que compartir buenos y malos momentos, dedicarle la mayor parte de tu tiempo, ser confidente. Probablemente esté más presente en tu vida que tu propio cónyuge o pareja. ¿Te casarías con cualquiera? ¿Sin probar antes?

Ahora a muchos les sonará un poco ridículo, pero hubo un tiempo en los albores de nuestra democracia en el que se puso de moda el término “Relaciones Prematrimoniales” para describir a lo que hacían las parejas antes de casarse. Y en aquel contexto, eso hacía referencia tanto al periodo de convivencia en un mismo techo, como a lo que se hacía donde pillaras. La cuestión era, antes de que el divorcio fuera legal, asegurarse de que la cosa iba a funcionar.

Pues bien, si estás pensando en compartir algo que será tan importante y transcendental para tu futuro como tu forma de vida y tu idea de empresa, tal vez te sirva de comparación para ayudarte a elegir a tu pareja de baile. Porque al fin y al cabo, cuando te cases con él o ella, firmarás un contrato del que luego, si la cosa va mal, tendrás que divorciarte. Y más vale prevenir que curar, que cuando estás enamorado, todo se ve de color de rosa, pero cuando se pierden los secretos y los problemas llegan, es otra cosa.

  1. No te “cases” por dinero. Nunca será más lógico y sin embargo más erróneo. Casarse con alguien por el interés, solamente, no es buena idea. Muchas sociedades se basan en eso. Uno de los pretendientes es el guapo. Tiene la idea o sabe hacer bien el trabajo, y el otro lo que tiene es medios. Es el socio capitalista. No es que no sea posible esta unión, pero es la forma más probable de que en el futuro, te arrepientas. Por lo menos, si no has dejado bien claro el contrato prematrimonial. Intenta buscar un socio en igualdad de condiciones, y si no es posible y necesitas las financiación, no te cases con él, que sea sólo el padrino.
  2. No te “cases” por escapar. Supongo que ya es menos frecuente, pero en aquella época muchas personas, especialmente mujeres, se casaban simplemente para salir de su casa. Si hago la distinción entre las mujeres es porque entonces, no eran mayores de edad hasta los 21 años, salvo que se emanciparan por matrimonio. Pero la realidad era que dejaban de estar tuteladas por sus padres para serlo por sus maridos. Pues ahora, si vas a emprender, no lo hagas por salir huyendo de tu trabajo actual. O como en el caso anterior, que no sea la única razón. Emprender debe ser algo ilusionante, voluntario y que afrontes con todas las ganas del mundo. De lo contrario, lo que ahora ves como la libertad, se convertirá en tu cárcel. Y con una condena en forma de créditos, empleados a tu cargo, y otras cuestiones que te arruinarán no sólo económicamente.
  3. Antes de “la boda”, el noviazgo. Eso de esperar al matrimonio, en todo caso lo dejamos respetuosamente para los que tengan esas creencias pero en su vida privada. Si vas a emprender con alguien, tienes que hacerlo sabiendo que no te levantarás a la mañana siguiente arrepentido, decepcionado, o habiendo sido maltratado. Antes de firmar las escrituras y hacer la inversión en el proyecto definitivo, intenta tener aventuras (en el sentido figurado, se entiende…) con tu pretendiente. Hay muchos pequeños proyectos que puedes probar antes. Pon a prueba la verdadera compatibilidad de tu posible socio a la hora de tomar decisiones, gastar dinero, ganarlo y repartirlo o perderlo. Sólo sabrás cómo reacciona alguien ante las dificultades y contratiempos cuando ocurran. Y de la misma forma, como en los juegos de mesa, hay que saber ganar.

En lo que se refiere a los emprendedores, las relaciones pre-societarias deberían ser obligatorias si ambas partes se tienen verdadero respeto y desean una unión que de frutos a largo plazo. Después, cuando haya “cargas empresariales” será más difícil ponerse de acuerdo y será demasiado tarde. Pero si la decisión ha sido consciente y tan egoísta en lo común como generosa en lo particular, el resultado será un legado del que sentirse orgulloso con el paso del tiempo

La creación de aplicaciones y el registro de nombres de dominio

nombres de dominio

Para tener una presencia en Internet, además del hosting, aspecto tratado en los artículos anteriores, el emprendedor tiene que decidir también sobre los programas que usará en su actividad, tales como la página web o las aplicaciones para móviles y tabletas.

Hay empresas que ofrecen, junto con el hosting o de forma autónoma, la posibilidad contratar la creación de una web o aplicaciones, así como de registrar los dominios que se vayan a utilizar en la actividad. En este artículo nos ocuparemos de estas dos cuestiones.

En cuanto a la creación de la página web o aplicaciones, si no se desarrollan con medios propios, es muy importante que el empresario sea consciente de lo que está contratando de forma efectiva, pues no son infrecuentes las confusiones y malos entendidos al respecto que acaban finalmente ante los tribunales.

Una de las cuestiones más importantes en este tipo de contratos, que a menudo no se encuentra suficientemente clara en ellos, es el grado de cesión de derechos que a favor del empresario efectúa la empresa creadora del software. En muchas ocasiones quien contrata la creación de la página piensa que el resultado de ese trabajo le pertenece y que, por ejemplo, puede llevarse la página con el código fuente a cualquier sitio pues es suya. Y a veces se encuentra con la sorpresa de que cuando quiere migrar a otra plataforma la empresa desarrolladora del software dice que la página no pertenece al cliente y que simplemente se ha concedido una licencia de uso vigente mientras continúe la relación, de forma que si el cliente se va a otro sitio, pierde el derecho a seguir utilizando la programación desarrollada.

Al margen del título que se le ponga al contrato (creación, desarrollo, diseño… de sitio web), la clave se encuentra en la cláusula que regula la cesión de derechos de propiedad intelectual sobre los desarrollos que se efectúen y el acceso al código fuente. Esta cláusula debería existir en todo contrato de estas características pero no siempre es así.

En esa cláusula debe especificarse si el desarrollador efectúa una cesión limitada de los derechos de propiedad intelectual, popularmente conocida como “licencia de uso”, o si por el contrario, lo que se efectúa es una cesión en exclusiva de la totalidad de los derechos de propiedad intelectual, salvo los que por Ley son irrenunciables. En el primer caso, la programación desarrollada no es del cliente y cuando acabe la relación con el proveedor lo normal es que no la pueda seguir usando. En el segundo caso, podemos afirmar que la persona que encarga el trabajo es el dueño de la programación que se haga y por tanto tiene derecho a “llevársela” donde quiera, así como a que se le entregue el código fuente, circunstancia que igualmente debería estar prevista en el contrato.

Otro los servicios accesorios que prestan este tipo de empresas es el de registrar los dominios que el cliente desee utilizar en su actividad. A veces, estos registros se hacen directamente a nombre de la empresa que desarrolla el software, de forma que figura como “registrant” dicha empresa en vez del responsable de la página que usa el dominio. Y eso puede dar muchos problemas. Pensemos por ejemplo en que la empresa contratada desaparece o es absorbida por otra, o simplemente que no quiere soltar el dominio para presionar. En esos casos, lo cierto es que el cliente no tiene control alguno sobre el dominio y conseguirlo puede ser problemático.

Por tanto, en los contratos de diseño o creación de sitios web o aplicaciones y registro de dominios es muy importante que conste el ámbito de cesión de derechos sobre la programación que se desarrolle y que los dominios que se registren se hagan a nombre del cliente y no de la empresa de desarrollo.

Como empezar a ser bloguero

como ser bloguero

Uno de los puntos más llamativos de Internet es la oportunidad que brinda para que miles de personas den sus opiniones sobre los temas que les gustan en cualquier momento y en cualquier lugar. Lo que se inició en los foros y en las comunidad ha terminado personalizándose con los llamados blogs, y es que a dia de hoy esta de moda ser bloguero.

¿Cómo puedo montarme un blog?

Esta pregunta me la han hecho en incontables ocasiones y de mil formas diferentes. La mejor respuesta es incluye un “depende”. Porque “depende” de la temática de la bitácora, de si es personal, para fomentar el branding personal o un espacio más profesional donde compartir información.

A partir de aquí, y una vez definida la temática (¿seremos bloggers de información general o nos especializaremos en un sector o marca), debemos adentrarnos en el complicado territorio de los servicios de alojamiento de blogs. Opciones no faltan: desde los gratuitos Blogger, WordPress y Overblog, entre otros, has la decisión de contratar servicios de pago.

Mi recomendación es que si no se tiene experiencia previa se acuda a servicios como WordPress u Overblog, donde se conseguirán gratis las herramientas para dar los primeros pasos. A partir de aquí, una vez que estamos familiarizados con el entorno de trabajo de los blogs, podemos tomar el camino independiente contratando dominio y hosting.

Pero dejando al margen estos aspectos puramente técnicos, creo que una de las claves para mantener un blog vivo y generando interés a los usuarios es apostar por contenidos de calidad, originales y que profundicen en nuestra temática. De nada sirve replicar contenidos vistos en otros sitios cuando lo que se busca es impactar, llamar la atención y generar visitas.

También es fundamental que el contenido esté vivo, que sea de actualidad, capaz de aprovechar corrientes de opinión mediáticas tratando temas que sean conocidos por nuestros lectores potenciales. Lo mismo sucede con el ritmo de actualización, que dependerá de nuestras posibilidades, pero que deberá ser alto.

En caso de que llevemos un blog personal, el ritmo de actualización debe implicar uno, dos o tres artículos semanales. Los blogs de corte profesional requieren una velocidad de actualización mucho mayor que implica varios posts al día. Como es lógico, para rentabilizar una bitácora se necesitarán contenidos de calidad y con buen ritmo.

¿Existe la fórmula para tener éxito en un blog?

No. ¿Existen estrategias para conseguir que una bitácora sea interesante de cara al público? Sí. Basta seguir estas recomendaciones que he dejado para presentar un blog atractivo con el que dar nuestra opinión en Internet.