Las buenas emociones que duren todo el año: motivan, atraen y venden

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Es navidad. Por todas partes estamos viendo anuncios hiperemotivos que nos recuerdan que es la época de las buenas acciones, de la solidaridad, de los planes ambiciosos para el año que se avecina, de las reuniones familiares, de los reencuentros… En definitiva es el momento en que todos aprovechan que estamos un poco más sensibles para que prestemos más atención a sus mensajes. Lo sabemos, ¿verdad?

Y nos dejamos contagiar un poco por cada uno de ellos, y sentimos que las cosas pueden ir bien y que el mundo es un sitio un poco más fácil en el que vivir y trabajar  y… eso no es nada malo, al contrario. Intentemos dejar de lado el cinismo que nos hace pensar que como es Navidad es “lo que toca”, e intentemos aprovechar todo lo bueno de esta “emotividad” para fijar nuestros objetivos para un futuro próximo, porque seguro que en estos momentos lo vemos todo de una forma mucho más positiva que si esperamos a la “cuesta de enero”. La gente quiere participar en proyectos que les emocionen, que les hagan sentir que aportan valor y que están ayudando a cambiar un poco las cosas. La gente se deja arrastrar por las buenas emociones y por el optimismo y, además, como ya he dicho en muchas ocasiones  los emprendedores triunfadores son optimistas.

El optimismo es el secreto para poder darle la vuelta a cualquier contratiempo y convertirlo en una oportunidad de, al menos, aprender una lección y reconocer errores en los que no volveremos a tropezar. Ganar o aprender, que suelen decir algunos.

Y además, es una especie de muelle que nos entrena, y con el tiempo nos resulta más fácil recuperarnos de los problemas. David Allen, autor del bestseller “Getting things done” explica con mucha claridad como las emociones positivas nos ayudan a volver más fácilmente a la posición de estar “preparado”:

“Hay una sutil habilidad práctica para la vida que debería formar parte de las competencias que todos los profesionales (y también de todo el mundo): ¿A qué velocidad puedes volver a la posición de preparado? ¿Con qué facilidad y rapidez eres capaz de relajarte y cambiar de enfoque cuando sea necesario?¿Qué capacidad tienes para crear un estado mental centrado, equilibrado, atento y abierto al siguiente input o al siguiente cambio que pueda surgir en tu mundo?”.

Así que para estas fechas, estos son tus deberes. Empápate de cosas buenas, de emociones constructivas y deja que los demás te contagien con sus sueños y sus buenos deseos. Es lo mejor que puedes hacer para cargar las pilas y para prepararte para triunfar en el año nuevo. No bajes la guardia, no dejes que los malos duendes te arruinen la fiesta.

Como diría Lev Tolstói, lo malo atrae pero lo bueno perdura, así que asegurate de que tu mensaje es positivo y constructivo todo el año, no dejes que los que se aprovechan del poder del miedo te roben tiempo ni energía, e intenta ser benevolente con todos estos anuncios que te hablan de ser mejores, porque en el fondo, lo diga quién lo diga, eso es lo único que debemos intentar. Ser mejores.
Felices fiestas.

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